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We love Seúl

Cuando pensamos en ciudades asiáticas para organizar nuestros viajes de reunio-nes, incentivos, conferencias y exhibiciones no solemos caer en esta perla que, sin embargo, está plagada de atractivos.Nuestra compañera Eva Tortosa, Account Manager, nos desvela todo lo que tiene que ofrecer la novia del río Han.


Para no alargarnos hasta el infinito, mejor dejamos que nuestra compa-ñera Silvia Lara, Team Manager Events Barcelona, nos cuente por qué se enamoró de un destino que desata tantas pasiones entre muchos de nosotros: Vietnam.

 

1. datos generales.

Seúl cuenta con cuatro estaciones con temperaturas muy diferenciadas y extre-mas. En verano, el calor aprieta y se pueden alcanzar fácilmente los 38 grados. Por su parte, el invierno recibe a los visitantes con temperaturas hostiles que pueden alcanzar los 5 grados bajo cero. Desde un punto de vista climatológico, la mejor época para visitar Seúl son el otoño y la primavera. En esta última, no obstante, hay mucho turismo por lo que los precios son elevados y encontrar disponibilidad resulta complicado.Seúl es un destino ideal para pasar tres noches y combinarlo con Busan o la isla volcánica de Jeju. Esta última fue finalista para ser considerada una de las siete maravillas naturales del mundo.

Viajar hasta allí resulta fácil ya que hay vuelos directos desde España y, como ciudad de negocios que es, cuenta con la presencia de las principales cadenas internacionales del mundo. El río Han divide la ciudad en dos partes muy diferenciadas: al norte está la zona antigua y más tradicional y al sur se encuentra la zona moderna con sus rascacie-los y el archiconocido barrio de Gangnam.

 

2. curiosidades.

Aunque es legal, no está bien visto fumar, ni siquiera en la calle. Para hacerlo hay que irse a esquinas y callejones apartados de las áreas principales. Si se visitan casas o restaurantes tradicionales hay que descalzarse al entrar.La vida nocturna de Seúl es muy intensa. De hecho, Corea del Sur es el país con-sumidor de alcohol número 1 del mundo.No se deja propina, se considera una falta de respeto.Los coreanos cuidan muchísimo su piel. Los productos de maquillaje y tratamiento facial coreanos se encuentran entre los mejores del mundo. 

 

3. qué hacer.

Los amantes de las compras están de enhorabuena. El shopping es uno de los pasatiempos nacionales y Seúl cuenta con tres grandes centros comerciales que permanecen abiertos las 24 horas del día.

eúl también posee una variada oferta para aquellos que disfruten tentando a la suerte. Abundan los casinos, algunos ubicados en los propios hoteles.

Además, son muchas las visitas de interés que se pueden hacer. 

El Palacio Gyeongbokgung es una de las obligadas, ya que fue la principal residencia de la dinastía Joseon, que reinó en el país durante más de 600 años, y es el más gran-de e importante de los cinco palacios que se construyeron en la ciudad. Resulta especialmente interesante ver el cambio de guardia, un verdadero espectáculo de sonido y color. Otro monumento emblemático de la ciudad es Jogyesa, principal templo de la Or-den Jogye (budismo coreano). Fue construido hacia finales del siglo XIV pero fue destruido por un incendio y reconstruido en el año 1910. En el patio del templo se encuentra un viejo pino blanco de más de 500 años de edad que es patrimonio natural. Dentro de la pagoda se encuentran enterradas las cenizas de Buda, que fueron traídas en el año 1914 por un monje desde Sri Lanka. Y para tomarle el pulso a la ciudad, nada mejor que recorrer la calle Insadong. Allí se concentran la mayoría de las tiendas de antigüedades y souvenirs de la ciudad. También están las tiendas especializadas en caligrafía tradicional, instrumentos tradicionales, muebles, moda, restaurantes, salas de exposiciones, etc. Toda la calle de Insadong está repleta de adivinos y puestos de recuerdos y comida callejera. Abundan los restaurantes y salones de té. Son particularmente famosos los puestos que elaboran fideos. Pero no solo en Insadong encontraremos lugares interesantes, las calles aledañas también cuentan con un gran ambiente y colorido

 

4. excursiones desde Seúl.

Además del atractivo de la urbe, desde allí son muchas las visitas que pueden hacerse. La más interesante quizá sea el viaje a la frontera con Corea del Norte. A 60 kilómetros de Seúl, en la mal llamada zona desmilitarizada, se respira la calma tensa entre los dos estados vecinos que, técnicamente, aún están en guerra.Más apacible y situado justo a las afueras de Seúl está el Hanok Village. Rodeado por el Palacio Gyeongbok, el Palacio Changdeok y Jongmyo; es hogar de cientos de casas tradicionales, llamadas hanok, que datan de la dinastía Joseon. Hoy en día, muchos de los hanoks funcionan como centros culturales, casas de huéspedes, restaurantes y casas de té, proporcionando a los visitantes la oportunidad de experimentar, aprender y sumergirse en la cultura tradicional coreana.Y de la tradición a la innovación más vanguar-dista. A una hora de viaje de Seúl, Suwon es la sede de la Samsung Electronics Corpora-tion y morada del Museo de la Innovación de Samsung (SIM), que recoge la historia de la innovación y futuro de la electrónica. No muy lejos de allí se encuentra la Fortaleza Hwaseong o Castillo Brillante. La UNESCO designó a la fortaleza Patrimonio de la Huma-nidad en 1997. El Suwoncheon, principal río de Suwon, fluye a través del centro de la fortaleza.Otra visita a realizar junto con la del SIM y la Forta-leza Hwaseong es la del Folk Village de Suwon, re-presentación de lo que era antiguamente la forma de vida tradicional en las zonas rurales coreanas.

 

5. gastronomía.

En Corea la comida es la medicina. La gas-tronomía coreana refleja el estilo de vida y la filosofía sobre la naturaleza de su gente. Para los coreanos comer es una forma de cuidar la salud consumiendo alimentos preparados con ingredientes naturales y saludables. Como casi todo en Corea del Sur, también la cocina está inspirada por la filosofía del Yin y el Yang y de los cinco elementos (dos energías opuestas y los cinco elementos que componen el univer-so). Los coreanos creen que se puede conser-var la salud manteniendo el equilibro entre el Yin y el Yang y los cinco elementos. Por ello, en las mesas tradicionales se pueden observar comida o elementos decorativos de color verde, rojo, amarillo, blanco y negro. La cocina coreana es rica en vegetales silvestres y hierbas medicinales. Entre los alimentos más recurrentes están las sopas, el pescado, las verduras y el tofu. Hay que poner especial cuidado al pedir en los restaurantes porque, en general, la comida es muy picante y hay que preguntar al pedir. Entre los platos más típicos destacan el kimchi (col coreana salada y picante), el doenjang (pasta fermentada de soja) y el gochujang (pasta de chile fermentada). Otros platos que no pueden faltar son el chap chae (fideos de arroz con verduras); el kajitchim (berenjenas rellenas al vapor); el vino de arroz (makkoli), fresas o ce-rezas o las raíces de gingseng, un tubérculo originario de la zona de sabor amargo y con propiedades reconstituyentes. El gignseng es muy apreciado y se utiliza en la elaboración de diferentes platos y sopas.Para sumergirse de lleno en la tradición gastronómica de Corea, nada mejor que visitar la Korea House o el restaurante Sanchon Temple Cooking.En la primera, además de saborear las delicias coreanas, se puede disfrutar de un espectáculo tradicional de danza, música y cantos. La Korea House también ofrece experiencias participativas como la de preparar kimchi, la ceremonia del té, apren-der bailes folclóricos o experimentar la artesanía en papel tradicional hanji.El Sanchon Temple Cooking, por su parte, es el referente de la comida budista. De hecho, su propietario es un antiguo monje. Allí se pueden degustar los platos más tradicionales en un entorno bellamente decorado.

 

 

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Un reportaje de Eva Tortosa