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We love Rusia

Moscú apuesta fuerte para conquistar tu corazón

Déjate cautivar por la gran fiesta popular y el colosal esfuerzo que está haciendo la capital de Rusia para ser la anfitriona perfecta del Mundial de fútbol de 2018. Descubre de la mano de Sidse Rolskov esta increíble ciudad de la que estamos enamorados. 

 

Este año Rusia deberá causar una buena impresión como organizadora de los partidos entre los mejores equipos de fútbol del mundo. Durante los meses de junio y julio, 11 ciudades rusas acogerán estos eventos que van a permitirnos conocer mejor el país.

Moscú ha invertido muchos años e ingentes cantidades de dinero para ponerse en forma para el 14 de junio, fecha en la que se convertirá en el centro mundial del fútbol. Millones de personas podrán seguir los acontecimientos desde los dos estadios de la ciudad: Luzhniki y Spartak.

En la capital se celebrarán 12 encuentros: el partido inaugural, siete de la primera fase de grupos, dos de cuartos de final, la semifinal y la final. ¡Esto significa que la ciudad acogerá a 16 equipos nacionales y a sus seguidores!

               

El Mundial de fútbol de 2018 se celebrará del 14 de junio  al 15 de julio. Las ciudades anfitrionas serán Moscú, San Petersburgo, Sochi, Kaliningrado, Kazán, Nizhny Nóvgorod, Saransk, Samara, Rostov en Don, Volgogrado y Ekaterimburgo. En Moscú se jugarán 12 partidos.

 

La grandiosidad del centro

Tómate tu tiempo para recorrer el centro. Allí te aguardan sombríos recuerdos de guerra y excesos barrocos. Reserva una visita turística por el teatro Bolshoi y contempla la espectacularidad de su escenario y de su vestíbulo. Date un paseo por las antiguas calles y disfruta del ambiente que se respira. Almuerza en el restaurante Ritz-Carlton, que corona el hotel del mismo nombre y ofrece las mejores vistas de la ciudad.

Otro goce para los sentidos es la Plaza Roja, que merece ser admirada con veneración. Antes de llegar al Kremlin, recorrerás los Jardines de Alejandro. Construidos a principios del siglo XIX, están situados en el cauce del río Neglinnaya, que fue cubierto para albergarlos. En la entrada más próxima a la Plaza Roja encontrarás la Tumba del Soldado Desconocido, dedicada a los que perdieron la vida en la Segunda Guerra Mundial. La entrada al Kremlin también forma parte de los Jardines de Alejandro.

Arte bajo tierra

Desciende bajo tierra para visitar el metro de la ciudad. Extravagante y bello a la vez, rebosa arte ruso. Para admirar con tranquilidad esta obra maestra, evita las horas de mayor afluencia, que comienzan a las 16.00 h. El metro forma parte de la historia del arte y pone especial énfasis en la época soviética. Está repleto de símbolos del realismo social. Entre otras cosas, te encontrarás con exquisitos mosaicos y vidrieras que retratan a trabajadores y agricultores orgullosos y felices. Para alegría de los turistas, el metro ya cuenta con señales en inglés. En el suelo encontrarás, por ejemplo, información sobre cómo llegar al aeropuerto.

El Kremlin, un viaje a la historia de Rusia

Cuando visites el Kremlin, contrata a un guía local. Los hermosos edificios y catedrales tienen tantas cosas que contar... Deja que alguien que conozca bien la historia te ilustre y tómate tu tiempo. Las catedrales son impresionantes desde el exterior, pero su interior es absolutamente extraordinario. Aquí empezaba y acababa la vida de los grandes príncipes y zares del país. En la Catedral de la Anunciación se celebraban los bautizos, en la de la Asunción las coronaciones y en la del Arcángel Miguel los entierros.

Visita el Kremlin a última hora del día, así podrás disfrutar del espectáculo que ofrece la iluminación nocturna de los edificios.

Estremécete con el horror de la Guerra Fría

En Moscú también podrás hacerte una idea de cómo se vivía durante la Guerra Fría. El museo Búnker 42 se encuentra en el interior de un enorme búnker escavado bajo tierra. Al comenzar la visita guiada, un actor/ guía te dará la bienvenida ofreciéndote una tarjeta de identificación idéntica a la que llevaban quienes trabajaban allí durante la Guerra Fría. Después, en el original ascensor, descenderás a una profundidad de 65 metros bajo tierra y, durante algo más de una hora, pasearás por el complejo construido en el año 1955 como cuartel general estratégico del programa atómico soviético. Durante el recorrido podrás hacerte una idea de cómo era la vida de los que trabajaban allí durante la Guerra Fría y conocer más detalles técnicos del programa de armas nucleares, la historia de la bomba atómica y la política nuclear actual.

En el búnker se pueden celebrar eventos y dispone también de un pequeño restaurante.››

Una cornucopia de arte y cultura

Si te interesa la historia y la cultura, invierte un día o dos en visitar los museos de la ciudad. Moscú posee algunos de los más destacados del mundo. Comienza por el Museo Estatal de Historia, situado en la parte norte de la Plaza Roja, justo enfrente de la Catedral de San Basilio con sus coloridas cúpulas en forma de bulbo. El museo abrió sus puertas en 1894 para celebrar la coronación de Alejandro III. Aquí encontrarás una fantástica introducción a la historia de Rusia.

De regreso a la Plaza Roja, cómprate un café para llevar y dirígete a la Galería Tretyakov en lo que será un bellísimo paseo por el puente en arco Moskvoretsky que atraviesa el río Moskova. La galería rebosa arte ruso. Allí podrás dar buena cuenta de un sabroso y barato almuerzo en el restaurante del museo, que rinde homenaje a la tradición gastronómica rusa.

Moscú también deja espacio al arte moderno. El relativamente nuevo Museo Garage es un lugar de visita obligada y se encuentra en el parque Gorki, obra del arquitecto constructivista Konstantín Mélnikov, quien abogaba por la renovación de la zona urbana situada en el corazón de Moscú. Una vez en el parque, quizás tengas ocasión de disfrutar de uno de los conciertos que se celebran de vez en cuando en su hermoso kiosco que data de los años 50 y que solía reunir a los intelectuales de la ciudad: poetas, autores y músicos.

Experiencia culinaria en Moscú

•       Cócteles y almuerzos con vistas. Es hora de tomarse un cóctel. Un buen lugar donde disfrutar de una copa es el Swissotel Krasnye Holmy, ubicado en la zona comercial de la ciudad. El hotel cuenta con uno de los salones panorámicos más altos de Moscú. Incluso sin haber bebido, el espectáculo es bastante embriagador.

•       Más vistas, buena comida, buenos precios. Vive la experiencia del restaurante Karlson. El establecimiento se encuentra ubicado en un lugar poco convencional: la planta superior de un anodino edificio de oficinas. No obstante, las apariencias engañan ya que cuenta con unas vistas bellísimas de Moscú. Además, ofrece platos sabrosos, vinos exquisitos y una decoración fantástica que crea un ambiente original. Si el día es caluroso, el almuerzo se deberá degustar en la terraza, desde donde se puede contemplar el Kremlin. Deja que tu día acabe allí disfrutando de una espectacular puesta de sol.

•       Si tienes que organizar algún tipo de actividad en equipo, el Karlson te ofrece lo necesario para, por ejemplo, organizar talleres de cocina u otros eventos.

 

Café Pushkin

No te vayas de Moscú sin visitar el Café Pushkin, un icónico establecimiento lleno de vida cuyo nombre es un homenaje a uno de sus clientes más ilustres: el gran poeta ruso Alexander Pushkin.

El marco de este café es un bello edificio de la época barroca, un túnel del tiempo que te retrotrae al Moscú aristocrático. Situado en el bulevar Tverskoy, desde el café se podía ver pasear a los ciudadanos más acomodados del siglo XVIII.

 

HOTELES EN MOSCÚ

1.086

HABITACIONES DISPONIBLES

62.900

NUEVOS HOTELES EN 2017

11

HOTELES NUEVOS EN 2018

27

 

Un reportaje de Sidse Rolskov